Partícula que saca el peso de la fe cristiana

Una partícula en cuya búsqueda se han invertido cientos de millones de dólares porque es considerada clave para comprender por qué la materia tiene masa y contestar otras preguntas que mucha gente se responde a través de las Sagradas Escrituras parece haber sido descubierta en el Centro Europeo de Física de Partículas.

La partícula subatómica, que “concuerda” con el largamente buscado bosón de Higgs, conocido popularmente como la “Partícula de Dios”, explicaría el origen de la materia.

El hallazgo de la partícula y su búsqueda parecen enfrentar la teología y la ciencia, pero todo depende del alcance de las preguntas y la conformidad con las respuestas.

“Todos hablan de que, al fin y al cabo, tiene que haber algo, alguien, que es la fuente de todo lo creado sin haber sido creado”, señaló el obispo episcopal David Álvarez, quien estiende que los descubrimientos científicos acercan al ser humano a Dios.

Al profesor de física del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, José Nieves, le parece una exageración llamarla “partícula de Dios” y no cree que tenga nada que ver con la fe. “Eso no es real. Nosotros no hablamos en esos términos”, indicó. Pero sí ve algo de cierto de que puede explicar el origen de la materia “desde el punto de vista científico”.

“Esa teoría explica por qué las partículas elementales, no la bola de billar ni la de baloncesto, por qué tienen masa. Parece una pregunta teológica, pero hay un aspecto científico”, reflexionó.

Para el obispo Álvarez, cada vez que se conoce más de la naturaleza, de lo incomprensible que es el universo, más se comprueba la existencia de una inteligencia superior “llámese de la forma que sea, Jehová, Dios, Alá”.

“Lo que se está haciendo más patente es que en toda esa experiencia hay un orden, un reflejo de una realidad con propósito o lo que unos llaman una mente inteligente o una inteligencia”, recalcó.

¿No es una amenaza a la fe?

Todo lo contrario: reafirma que estamos en un universo donde hay una realidad que en la teología tradicional se llama Dios, que es algo superior, insistió. “Mientras más entendamos el universo, mejor será nuestra teología”.

El sacerdote dominico Félix Struik no cree que el descubrimiento de la partícula les aplique a seres espirituales y, aunque le llamen “partícula de Dios”, él entiende que es algo dentro del orden físico.

“Esta partícula, si es la más básica de la creación física como la conocemos, bien, excelente. Todavía queda la pregunta, ¿quién ha creado la partícula y quién le dio las cualidades extraordinarias? A mí no me choca nada y no tengo ningún problema”, afirmó el fraile dominico.

En las décadas que lleva como profesor de teología, Struik ha educado acerca de que la Biblia no se puede tomar literalmente. Si así fuese, entonces sí se encontraría un choque entre la fe y la ciencia.

“Por eso es tan importante en las Sagradas Escrituras, sobre todo en el Génesis, entender que se está hablando en un lenguaje altamente poético, figurativo. Durante años y años he dado cursos sobre esto y nunca he encontrado real problema de conflicto de fe”, aseguró.

Para explicar que Dios está antes y detrás de todo, Struik aludió a que la ciencia “brota de la investigación que hace el ser humano y esa inteligencia viene del Creador”.

“Nunca he encontrado que alguien haya perdido la fe por eso”, recalcó.

Con esa postura coincidió Álvarez, quien aseguró que “la fe cristiana auténtica, no la fanática, no debe tener ningún conflicto”.

El reverendo Heriberto Martínez, secretario ejecutivo de Sociedades Bíblicas de Puerto Rico, señaló que experimentos para buscar elementos como la “partícula de Dios” son “construcciones racionales para tratar de acercarse a un evento a través de la razón”.

“Son acercamientos que hacemos para poder explicar cosas y como cristianos afirmamos que Dios es creador del universo y es un ente que está por encima de todo”, recalcó.

Más allá de inversiones millonarias en investigaciones para buscarle respuesta al origen del universo, Martínez considera que esos millones y ese esfuerzo se deben emplear en cosas que mejoren la calidad de vida de los seres humanos.

“Yo pondría esos cientos de millones en otros proyectos que permitan la vida con mayor humanidad a personas que tienen necesidad. Entiendo que es el desafío de querer conocer, pero por encima de eso se impone ese concepto de lanzar la ecuación que nos permita ir construyendo algo, que haya mayor coherencia y que la gente pueda decir, al final del camino, ‘vale la pena vivir’. ¡Ahí está la partícula divina, creadora, el potencial divino que está en todos!”, profundizó.

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